Vía Verde del Tren de los 40 Días (Madrid)

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Para hablar de esta Vía Verde lo mejor será conocer su origen y el por qué de su nombre. Tendremos que echar la vista atrás, en concreto a la guerra civil, cuando esta línea ferroviaria se puso en marcha uniendo las localidades madrileñas de Torrejón de Ardoz con Villacañas. Su nombre se deriva de las prisas que había en la época para la construcción de una nueva vía tras cortarse la línea entre Madrid y Alicante a raíz de la batalla de Jarama. Esto obligó a trabajar con celeridad en una nueva alternativa que obligó a ponerla en marcha en apenas cuarenta días. También recibió el nombre de Vía Negrín, en honor al ministro republicano que la impulsó. Estuvo en funcionamiento muy poco tiempo, hasta que acabó el conflicto. Se puede decir que solo se salvó el tramo Torrejón-Mejorada, que sirvió para dar servicio a una planta azucarera en La Poveda.

via negrinYa metidos de lleno en la senda, hay que decir que se puede llegar a ella de dos maneras: a pie o en bicicleta por la Vía Verde del Tajuña, con la que se puede unir y formar una senda de 63 kilómetros, o a través de Carabaña, que nos obligará a incorporarnos a la citada vía verde del Tajuña, con un desvió a la derecha en mitad de una ascensión que nos conducirá al trazado del ferrocarril de los 40 Días.

Vía Verde del Tren de los, tajuñaSe inicia el recorrido de la Vía Verde de los 40 Días rodeado de montañas y con una suave pendiente. Nuestro entorno cuenta con la compañía de parcelas de cereal, huertos y viñedos. El aspecto parece un poco desangelado, sobre todo en las estaciones frías. Habrá que esperar hasta la primavera para deleitarse con el color y el aroma de las flores. El paso del tren obligó en su momento a excavar varias trincheras, que dan sensación de adentrarse en la tierra.

CarabañaEn estas trincheras contamos con unos invitados de lujos: aves que anidan ahí y que revolotean sobre nuestras cabezas amenizando la marcha del paseante. En el kilómetro 3,5 la vía ve como se acerca la carretera, que se va alejando al cabo de un kilómetro para devolver la tranquilidad al entorno. Uno de los grandes valores de cualquier senda es la tranquilidad y desconexión, algo que no se puede conseguir con el ruido del tráfico. Los verdaderos sonidos de cualquier ruta tienen que ver con el trinar de las aves o el ruido de las hojas con el aire. No sería la primera vez que uno se sorprende al escuchar ruidos extraños en medio del silencio y encontrarse de golpe con una ardilla revoloteando entre los árboles.

Como decíamos, una vez abandonada la carretera, se retoma la ascensión por la vega del Carrizales. El desnivel de la zona no era muy propicio para ningún tren, lo que motivo que se trazase un giro de 180 grados. Esto desembocó en un abandono de la vega para abrirse hueco en un paisaje más amplio dominado por el cereal.

vega del Carrizales madridCasi en un punto intermedio del recorrido encontramos un área de descanso, que se estableció entre la confluencia de la Vía Verde, la carretera a Valderacete y la Cañada Real Soriana Oriental.

Reanudada la marcha tras el parón en la zona de descanso el camino se adentra en una larga trinchera, que nos permitirá pasar de la Vega del Tajuña a la cuenca del Tajo. En el kilómetro 12 llegamos a la carretera provincial M-212, donde el recorrido original cruza el asfalto y se convierte en una vía rural. Mientras, la actual Vía Verde desciende entre cultivos de secano y olivares. Dos kilómetros después se encuentra el final de esta ruta, en concreto en Estremera, muy cerca de la frontera con Castilla La Mancha. El punto final lo marca el poste señalizador de kilómetros y la gasolinera.

cuenca del tajoLa longitud total de la Vía Verde queda establecida en catorce kilómetros, donde las infraestructuras más importantes que encontraremos por el camino serán dos pasos superiores y unas cuantas trincheras, que permitían por entonces el paso del tren. Dispone de varios cruces a los que debemos de prestar atención para no desviarnos, pero lo mejor es seguir la estela del camino rojo. Una verdadera lástima que no esté más cerca de la capital, hay que recorrer casi 50 kilómetros para llegar a ella. Seguro que más de alguno agradecería desconectar por ella después del trabajo.


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