Ruta de senderismo del Boquerón del Estena

boqueron ovejas

Los recorridos a pie facilitan el contacto directo con la naturaleza. Se pueden llevar a cabo con un guía del Parque Nacional o con guías privados. Lo recomendable, si recurrimos a los expertos del recinto, es reservar con antelación en el citado centro. Siempre es mejor tener un guía que hacerlo de manera autónoma y además la visita al punto de información es necesaria para conseguir folletos y la información necesaria.

En esta ocasión vamos a hacer referencia de una ruta por el Parque Nacional de Cabañeros, la del Boquerón del Estena.

Tiene una dificultad baja y se puede puede tardar poco más de tres horas en recorrer los casi diez kilómetros. La ruta guiada se inicia en Navas de Estena (Ciudad Real), donde se encuentra un punto de información, pero si preferimos hacerlo por nuestra cuenta se puede comenzar a las afueras del pueblo en el mismo límite del Parque. En el caso de optar por esta opción lo mejor es acercarse en coche y dejar el vehículo en una explanada qe hay cerca del camping. La ruta por este itinerario nos lleva 2 horas y cuarto, que es lo necesario para cubrir los 6 kilómetros desde el aparcamiento.

Al ser tan poco recorrido y al tener tan poca exigencia es accesible para cualquier visitante dispuesto a disfrutar del entorno ecológico de esta zona. Pese a ello no podemos relajarnos, y debemos de llevar agua y el calzado adecuado para soportar un tramo pequeño de empedrado. Creo que no hace falta recordar la necesidad de ser cuidadoso con el entorno, ya que su conservación depende en gran medida de nosotros.

estana 2estana 2Luego entraremos más en detalle sobre el recorrido de esta ruta de senderismo, pero podemos adelantar que es muy atractiva. Transcurre en los márgenes del río Estena y a nuestro paso podemos disfrutar de la vegetación mediterránea, con jaras, alcornoques y encinas, entre otros, como de árboles más típicos del norte (el tejo o abedul) o de la clásica vegetación que creces en los bordes de los ríos (sauces, fresnos, etc).

Esta zona aún conserva las huellas que dejó el mar hace más de 400 millones de años, cuando cubría todo este espacio.

Se sale de Navas de Estena hacia la Ermita de Nuestra Señora de la Antigua, cruzando el arroyo de Santa María. Nuestra caminata irá en paralelo al arroyo del Chorrillo que marca el límite del parque. Esta zona destaca por su gran humedad, de hecho tropezaremos con ejemplares de alcornoques, robles y encinas. Nuestro siguiente punto de paso será el Raso Posávieja, que nos desviará por la derecha hacia la ermita, donde podremos disfrutar de las maravillosas vistas del entorno.

estenaA continuación se desciende y continuaremos por el margen izquierdo del arroyo. Seguro que reparamos en el paisaje del fondo, en los estractos cuarcíticos del Boquerón del Estena. Su nombre se debe al proceso de estrechamiento que sufre en río en forma de ‘boquera’.

Dos enormes picos sobre unas rocas, procedentes de una antigua falla, son lo que se conoce como Las Torres. En las laderas del camino hallamos fresnos y robles, mientras que en las rocas se aprecian helechos, clavelinas y líquenes. Esta es una zona muy húmeda, con la presencia de muchos puntos de agua, que hacen que crezcan en este espacio especies como el acebo, el tejo y el abedul.

Uno de los momentos más ‘complicados’ del recorrido es cuando el camino se corta y la ausencia de un puente nos obligará a cruzar el río Estena, que no tiene gran complicación. Este punto recibe el nombre de Las Galleteras. Habrá que ir muy concentrado pisando entre las piedras del río, donde a lo mejor podemos descubrir algún pequeño pez. Mientras tanto puede sorprendernos el vuelo de la golondrina dáurica, el águila real o el avión roquero. Las orillas de los ríos están plagadas de fresnos y sauces. Algo que hace diferente a este Parque Natural es su capacidad para albergar especies de distintos climas, adaptándose a la perfección al medio. Cosa que no es muy común.

Una vez superado el río apreciamos una gran pedriza con evidentes síntomas del plegamiento sufrido hace millones de años, donde en la parte inferior de los estratos se observan huellas y marcas del oleaje. En el caso de las huellas es posible que pertenezcan a animales marinos que habitaron en esta zona en su día. El punto final, que nos invitará a dar la vuelta, lo establecen las vallas de una finca particular. Hay la posibilidad de seguir con el recorrido, río abajo, si nos quedamos con ganas de más, pero la ruta oficial solo llega hasta aquí.

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Como no podía ser de otra manera, en la zona del río del Parque Nacional de Cabañeros se encuentra un importante repertorio de flora y fauna. Si hay quedarse con alguna especie, los expertos en la materia citan al endémico jarabugo, un pez de dimensiones reducidas y que evita en todo momento relacionarse con el resto de especies. También hay que decir que es comprensible su actitud si tenemos en cuenta que se sienta amenazado por la construcción de embalses y la suelta de otros peces como el lucio o la carpa, más enfocadas a la pesca. Otro atractivo de esta agua son las náyades, también conocidas como almejas de río. También por el río, si nos movemos con mucha discreción, podemos apreciar nutrias o el martín pescador. En cuanto a su vegetación sorprende la presencia del tejo, acebo o abedul, especies protegidas en Castilla-La Mancha y que son poco comunes, ya que su hábitat son las zonas más húmedas.

No podemos hablar del Boquerón del Estena y pasar por alto una peculiaridad que no tienen el resto de rutas del Parque Nacional de Cabañeros. Es la única que se puede realizar a pie y de manera libre por el interior del espacio protegido.

Para contar con los servicios de un guía (gratuito) hay que llamar al 926783297, mientras que para recurrir a un guía de pago el número de teléfono es el 926850371. El precio de la guía, que está pensado para cubrir las necesidades de grupos de hasta 60 personas, cuesta 120 euros.


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