Vía Verde de Arrazola

camino atxondo

Esta senda comprende un recorrido de cinco kilómetros entre el núcleo de Apatamonasterio (Atxondo) y la antigua estación de Errotabarri-El Tope (Atxondo). Ojo porque en ella solo está permitido el paso de caminantes.

El municipio de Atxondo lo componen varios caseríos y los núcleos de población de Axpe, Arrazola y Apatamonasterio. Una vez cruzado este último punto nos encontraremos con el ayuntamiento, el frontón y la iglesia de San Pedro Apóstol. Frente al frontón encontramos una plazoleta que nos conducirá por la calle Ziarreta hasta un área de descanso, que marca el inicio de la Vía Verde de Aráosla. Un puente de hormigón cruza el río Arrazola, que nos permite descubrir una bonita instantánea con una represa que contiene las aguas y un puente arqueado con trazas medievales.

El río y la senda se emparejan y se cuelan bajo una ruta marcada por los verdes prados de la zona. A medida que vamos haciendo kilómetros nos alejamos del río y cogemos dirección hacia las cumbres del Memaia.

montañaAntes de alcanzar el primer kilómetro alcanzamos Marzana, definido como el barrio más señero de Atxondo. Merece la pena hacer una parada para disfrutar de los caseríos, de la torre renacentista del siglo XVI y un patrimonio arquitectónico muy valorado. Ni que decir tiene recordar el pasado minero de Marzana, que contó con un cargadero de las minas abiertas enfilando las colinas.

atxondoSeguimos nuestro camino por la Vía Verde de Arrazola entre verdes prados y con un área recreativa para disfrutar de una buena merienda o simplemente descansar. El valle de Arrazola se va estrechando ante el estrangulamiento de las laderas de Imietamendi. En este paso la senda además de comprimirse aumenta su pendiente. Cuando pongamos fin a este tramo volvemos a un paisaje marcado por los prados y los caseríos de piedra repartidos por la zona. La vía se eleva sobre un terraplén que nos permitirá cruzar la vaguada del arroyo procedente de Axpe. Esa elevación artificial sirvió en su momento para allanar el camino del tren, convertido en la actualidad en un perfecto mirador del valle.

pradopradoEn el tercer kilómetro encontramos un paso superior donde podremos llenar la cantimplora, además de contemplar las maravillosas vistas con destino al campanario de San Miguel y al caserío de Urrutia, un inmueble de origen gótico-renacentista y que está considerado uno de los más vetustos de toda Vizcaya. Si giramos nuestra mirada al este apreciamos la cueva ‘Anbotoko Mari’ (la Dama del Anboto), diosa de la mitología vasca que disfrutaba permaneciendo en su cueva decorada con oro y piedras preciosas, mientras peinaba sus largos cabellos rubios. También era conocida por raptar a los chicos desobedientes, a los que castigaba durante siete años aprendiendo a hilar.

caserío de UrrutiaSe deja atrás Arrazola y otro caserío emblemático como el de Ollargane, donde aparece escrito el año 1519, en la que está considerada la piedra más antigua de la provincia.

Enfilando el tramo final de la vía verde se alcanza la ermita de San Roque, que está rodeada de una fuente, bancos y un amplio aparcamiento para los visitantes de un restaurante cercano asentado en el caserío de Makatzeta. En esta ermita se conmemora San Roque con una misa cantada y romería. Antiguamente también era punto de encuentro para bendecir el agua que luego regaría las huertas y que conseguiría mejores cosechas. Desde este punto también se puede observar el Ojo de Bentaneta, una oquedad kárstica desarrollada por el efecto del agua sobre la roca caliza.

ojo de makaleta

En los metros finales la vía verde y el río escalan de la mano hasta llegar a la antigua estación de Errotabarri, donde se levanta un área de descanso, con mesas de picnic y una fuente. Los más deportistas pueden prolongar el paseo medio kilómetro más hasta llegar a una mina en la que se extrajo cobre y hierro hasta 1920.

caserio2Este carril ferroviario, precisamente se creó para transportar estos minerales de las minas de Arrazola hasta el puerto bilbaíno. Esto ocurría a comienzos del siglo pasado, pero en los años 30 fue perdiendo protagonismo. El último servicio se hizo 1936 con un servicio de viajeros. En ese tiempo no se levantaron las vías, que fueron aprovechadas para el transporte eventual de maderas, procedentes de los bosques, o mineral de las minas. Su clausura oficial data de 1959.


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