Vía Verde del Cidacos

Vía Verde del Cidacos Ebro,

La historia de este ferrocarril, entre Calahorra y Arnedillo, la definen de convulsa. En los años 20 la industrialización y la feracidad de sus vegas invitaban a potenciar una línea que diera salida a toda la producción de la zona. Anteriormente se había cargado con el mineral procedente de unas minas que llegaban aquí procedentes de un ramal de vía minera. Problemas de la empresa concesionaria obligaron a poner punto y final a esta línea en 1935, para volver a restablecerse el servicio siete años más tarde entre Calahorra hasta Arnedo. En 1966 volvió a clausurarse siendo recuperado en 1998 como vía verde.

calahorraLa senda que ahora todos conocemos cuenta con 34 kilómetros de un firme de asfalto y zahorra compactada. Comienza junto al río Ebro en el parque del Cidacos, en Calahorra. Nada más salir atravesaremos la autopista por un paso inferior, que nos ofrecerá a continuación dos alternativas para continuar la marcha. Una de ellas es respetando el recorrido principal de la Vía Verde girando a la derecha de la autopista hasta alcanzar el cruce de la carretera de Arnedo. Hasta Astol hay un itinerario de asfalto para facilitar la marcha a los ciclistas. La otra opción, más aconsejable para los que decidan por realizarla a pie, es continuar de frente una vez rebasado el paso inferior de la autopista y caminar hasta el embalse de El Perdiguero. Las dos sendas acaban confluyendo en el mismo punto, en el kilómetro 9,3 kilómetros. El asfalto deja paso a un camino de tierra compactada, algo que agradecerán nuestras piernas.

Vía Verde del Cidacos rio EArnedillo es nuestro próximo destino, conocido por su pareja de crestones rocosos, Picuezo y Picueza. La vía continúa desde la estación de ferrocarril, pero los malos olores procedentes de unas lagunas de decantación de aguas residuales nos invitarán a apretar la marcha.

El túnel de Gollizo, que cuenta con 575 metros de longitud, será nuestro próximo objetivo. Aunque esté iluminado, algunos recomiendan ir con linternas por si la luz del interior nos juega una mala pasada. Más atención tendremos que prestar a la salida, ya que habrá que cruzar una carretera con elevado tránsito de vehículos. Una vez superado este trámite alcanzamos la vega del Cidacos, que nos invita a disfrutar de un paisaje plagado de huertas a ambos lados de la senda.

Una vez que llegemos a Quel, punto kilométrico 15 de la Vía Verde, abandonamos el itineario original, por lo que tenemos que prestar mucha atención para no despistarnos. Cuando alcancemos Arnedo, en el 19, se vuelve a desviar de nuevo el camino hacia las calles del municipio. Nos aproximaremos al curso del río Cidacos.

Vía Verde del CidacosEn el kilómetro 24 tenemos la posibilidad de acceder al Santuario de Vico. Su virgen es muy respetada por los vecinos de la zona. Una vez concluida la ruta al borde del río volvemos a retomar el trazado del antiguo ferrocarril, que nos llevará hasta Herce, donde su estación es ahora un albergue juvenil.

En su recta final vamos llegando hasta la estación de Préjano, donde hay un ramal que nos conduce hasta la Vía Verde de Préjano Algo que no pasa desapercibido son sus cañones de roca caliza, donde vive una colonia de buitres leonados. Hay que recordar que esta zona está reconocida como Zona de Especial Protección para las Aves y cuenta con un Centro de Interpretación denominado el ‘Mirador del buitre’, donde es posible el visionado de estas aves. Un túnel de 550 metros nos enfila la recta final del recorrido. La sorpresa de muchos es cuando llegan a la antigua estación de Arnedillo, hoy convertida en una piscina municipal. Al otro lado del río es posible disfrutar de los baños termales de Arnedillo, todo un lujo para después de una larga caminata.

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